El acrónimo EMDR, «Eye Movement Desensitization and Reprocessing», en castellano significa desensibilización y reprocesamiento a través de los movimientos oculares. En 1987, la psicóloga estadounidense Francine Shapiro, al regresar de un paseo por un parque, notó que algunos pensamientos que la inquietaban estaban asustados. Entonces comenzó a preguntarse por qué y encontró la respuesta en el movimiento de sus ojos, que moviéndose de un lado a otro en diagonal, con determinación, cambió su pensamiento en la conciencia. Esto redujo el estrés causado por los recuerdos traumáticos. EMDR no borra los recuerdos traumáticos, sino que los reintegra, para que puedan ser una fuente de experiencia y aprendizaje para el paciente, siempre que esto no sea una fuente de malestar.

Recuerdo, durante mis estudios en la Universidad de Barcelona, ​​un debate sobre la búsqueda de un fármaco que pudiera borrar recuerdos traumáticos, por ejemplo, para ser administrado tras una violación. Uno se preguntaba cuán ético y útil era esto. Por supuesto, administrar una droga que borre la memoria de las últimas 24 horas, después de sufrir una violencia severa, tal vez eliminaría el trauma, solo desde un punto de vista teórico. Al hacerlo, sin embargo, nos olvidamos de la memoria implícita que existe, pero no es accesible y se manifiesta a través de un comportamiento o una patología, como el trastorno límite o el trastorno de personalidad múltiple, u otras patologías.

La terapia EMDR puede ser una valiosa ayuda en varios aspectos. Los aspectos fundamentales en EMDR se centran en el doble foco, es decir, la doble atención que establece un vínculo entre la conciencia actual y la red neuronal traumática, favoreciendo su procesamiento, entre esa conexión neuronal patógena y la red adaptativa. Esto disminuye la intensidad emocional durante la activación de la información negativa (…).

EMDR ofrece un método conocido como AIP (Adaptive Information Processing Process), en otras palabras, es un sistema de autocuración innato, en el que el paciente juega un papel activo en la terapia. El método AIP asegura que el psicoterapeuta no interfiera y no bloquee el procesamiento del paciente; el psicólogo interviene sólo y cuando es necesario.

El protocolo EMDR es otro aspecto importante y se basa en el pasado, presente y futuro. En el pasado se procesan los recuerdos que subyacen al problema actual, en el presente se procesan los “disparadores” (triggers) actuales, y luego se codifican los nuevos recuerdos, proyectándolos al futuro, ofreciendo así habilidades, conciencia, psicoeducación, todo para la construcción de un bienestar psicológico en el futuro. EMDR se basa en la neuroplasticidad cerebral provocada por procesos de desensibilización, no en la extinción de la memoria.

La psicoterapia con EMDR no busca “anular” el evento en el paciente, sino reintegrarlo a su vida, accediendo a esa memoria como una experiencia de aprendizaje y crecimiento personal. También podemos decir que EMDR es una psicoterapia breve basada en la evidencia: EMDR aborda el problema de raíz, a través de un método estructurado, fortalecido por numerosos estudios científicos y resultados clínicos que reducen el número de sesiones clínicas y la probabilidad de recaída.

El modelo AIP (Proceso de Procesamiento de Información Adaptativo) nos muestra una neurobiología del trauma y explica cómo la experiencia traumática es subjetiva. No explica el hecho en sí, por lo que la experiencia traumática actúa a nivel personal, registrándose en el sistema nervioso con la consecuencia de un efecto duradero que condiciona las experiencias posteriores.

Según la AIP, las mismas respuestas bioquímicas obtenidas para enfrentar la experiencia estresante, cuando el impacto es demasiado fuerte y excede la capacidad de respuesta del individuo, intervienen para detener la información que es excesiva. En este caso, la información relacionada con el trauma, es decir, pensamientos, emociones y sensaciones corporales, activadas por la exposición a la experiencia traumática, quedarían encerradas en un estasis neurobiológico que inhibe los procedimientos normales de registro y almacenamiento.

La información, por tanto, queda atrapada y aislada de la red neuronal, de forma que nuestro sistema AIP innato no puede acceder, ni realizar conexiones de red adaptativas (…). La información traumática no puede ser procesada y permanece en pausa hasta que se den las condiciones para su procesamiento; por tanto, la información permanece separada y fragmentada en redes neuronales, que llevan una vida autónoma y no se integran con otros conocimientos. En otras palabras, el material traumático construye circuitos de memoria disfuncionales. Cuando un ser humano tiene una experiencia funcional, se registra de manera funcional y casi siempre se puede recordar de forma voluntaria.

Aquí está la diferencia: la persona puede acceder libremente a la memoria y usarla constructivamente (…). Aunque han pasado años de experiencia traumática, el modelo AIP suaviza los estímulos actuales (disparadores) que pueden desencadenar esta red neuronal, trayendo de vuelta los sentimientos, creencias y emociones que forman parte de esos recuerdos.

El protocolo EMDR tiene un proceso que permite la activación de esa parte del trauma, a la que se puede acceder a través de una memoria fuente (nodo) y sus componentes. La estimulación alternativa bilateral, realizada a través del movimiento ocular o “tapping” (estimulación táctil alterna) facilita el proceso de reprocesamiento del trauma, modificando así los patrones cognitivos emocionales de las experiencias.

Gracias a la estimulación a través del movimiento ocular o tapping, se inician conexiones sinápticas con otras redes que incluyen información adaptativa, provocando una modificación de la memoria fuente (proceso de transmutación) y una transferencia, almacenándolas en la memoria explícita a largo plazo (proceso de reprocesamiento) como información disponible en la situación en la que se recopila información básica.

Me doy cuenta de que todo lo que se acaba de escribir necesita un ejemplo clínico para ayudar al lector a comprender los conceptos expuestos anteriormente.

Una madre trae a un niño de 15 años (A.) a mi oficina porque sospecha que puede estar sufriendo de TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad). La madre dice que su hijo saca notas excelentes en muchas materias (8-9), pero en el próximo examen saca notas muy bajas (2-3).

La madre no explica por qué y está convencida de que el niño tiene TDAH. Después de evaluar al niño, descarto categóricamente el TDAH, por lo que voy directamente a preguntarle al niño por un recuerdo del pasado que podría acosarlo.

Inmediatamente me dice que siempre tiene un mal recuerdo de un maestro, que desde los 6 a los 10 años, se portaba con él y sus compañeros, con actitudes opresivas, como tirar cuadernos al suelo con frases despectivas, o con bofetadas. el cuello u otro castigo físico. A. mantuvo durante años un enfado con sus padres, a quienes responsabilizaba de su incómoda situación.

En realidad, los padres no sabían nada y solo se enteraron de lo que pasaba en el salón de clases en el último año de escuela. Esto provocó que A. cuando sacaba una buena nota, no creyera en sí mismo, ya que la experiencia traumática le decía que no era un buen estudiante, por lo que se quedó estancado en los exámenes posteriores, con la consecuencia de evaluaciones negativas.

Después de lidiar con el trauma con el protocolo EMDR, A. pudo reprocesar la experiencia traumática con la cognición negativa asociada a ella, recuperando la confianza en sí mismo, hacia sus padres y, en consecuencia, cambiando los resultados escolares, logrando también ganar una beca para terminar el último año de graduación en Canadá, con excelentes calificaciones.

En conclusión, la psicoterapia EMDR es útil en muchas patologías importantes, la mayoría de las veces causadas por eventos traumáticos.

Dr. Christian Zanón

Presidente de la Asociación de Psicólogos y Psicoterapeutas NSG-ODV

Practicante de EMDR